ROJOS CONTRA PROGRES

La realidad está para deformarla. Y en eso estamos…

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Andrés Villena es rojo, José María Garrido es progre, y tú, ¿de que parte estás?

ROJOS CONTRA PROGRES: ¿EXISTE DIFERENCIA ENTRE LOS “DUROS” Y LOS “MODERADOS” DEL PP?

Publicado por josemariagarrido en Mayo 29, 2008

¿Es Fidalgo lo mismo que Camacho? ¿Y Oreja que Lasalle?, por José María Garrido: PROGRE

 

¿Crees que el Partido Comunista es lo mismo que el PSOE? ¿Y que el sector crítico de IU defiende los mismos ideales que Llamazares? ¿Qué Fidalgo es igual que Marcelino Camacho? Y dentro del PSOE, ¿con quién te quedas, con Bono o con Cachón? Entonces, si las diferencias entre unos y otros están claras en los casos anteriores, porque te empeñas en decir que los “duros” del PP son tan de derechas como los “moderados”

 

Yo creo que Mayor Oreja no es igual que Lasalle, que Gallardón no es tan ultra como el radical de Vidal Quadras, que Alfonso Alonso defiende una postura más dialogante y racional que María San Gil, y que Rajoy (sin Acebes y Zaplana), será muy de derechas, pero siempre menos que Esperanza o Aznar.

 

Esto no quiere decir que en un futuro yo pueda votar a Lasalle, Gallardón, Alfonso Alonso, o Rajoy. Todos son de derechas, y ninguno de ellos cree en un Estado de Bienestar fuerte y justo. Sin embargo, creo que, si de una vez por todas, el sector moderado lograse controlar la dirección del PP, España tendría más fácil dejar de ser el único país de la Unión -junto con Italia- donde todavía se habla de “derecha europea” y “derecha civilizada”.

 

Las diferencias entre unos y otros están claras, y no solo en las formas, si no también en el contenido. Para comprobar que esto es verdad, tan solo tienes que echar un vistazo  a la hemeroteca de los últimos días y ver que dispares son las propuestas de los Rajoys, Sorayas y Lasalles, en comparación con las defendidas por los Orejas, Aguirres y San Giles.

 

En definitiva, creo que la derecha de Suecia o Finlandia no es tan poco civilizada como la italiana o la española; ni que a Gallardón le tira tanto el monte como a Ángel Acebes. Si todavía no estás seguro, reflexiona sobre el juicio que enfrenta al alcalde de Madrid y el locutor más maleducado de la COPE. ¿No ves diferencias entre uno y otro?

 

Y por último, no me vengas con la excusa de que prefieres verlas venir. Yo, entre Rajoy y Franco me quedo con el primero, aunque el caudillo fuera mucho más previsible. ¿Tu no?

 

Las dos caras del PP: cuestión de coyuntura y cara dura, por Andrés Villena Oliver: ROJO

 

Liberales, conservadores, libertarios, falangistas, radicales, moderados, neoconservadores, reaccionarios, canovistas, ultramontanos… los calificativos se gastan, en ocasiones, en su uso, y no llegan a determinar con precisión lo que buscamos. En este caso, una distinción entre dos supuestas ramas –precisamente tienen que ser dos- dentro del partido que, por definición, mejor representa los intereses de las clases dominantes en nuestra sociedad, las que quieren que las cosas cambien lo menos posible.

 

Teniendo en cuenta el punto de partida, podemos repasar la trayectoria de algunos políticos conservadores españoles: Aznar, según algunas antibiografías, votó a UCD en 1977 y se presentó en 1996 como el principal piloto del “centro reformista”. De joven había militado en la extrema izquierda del falangismo; quizá por eso en 2004 poco menos que había intentado cumplir la utopía de José Antonio en cosa de meses.

 

Otro centrista: Fraga Iribarne. Ministro franquista considerado “liberal” –increíble contradicción pero posible en nuestro país- hizo algunas reformas para lavar la cara del régimen en el exterior. Anecdótico el intento de apadrinar a una generación de jóvenes realizadores españoles, un poco a lo Nouvelle Vague, pero a lo cutre y con la pistola en la sien. El tiro, por cierto, le salió por la culata: molaban más los antifranquistas. Y Fraga no lo fue ni lo es. Ahora, sin embargo, Fraga es de centro y gallardonista.

 

Álvarez Cascos, que era fraguista al principio de su trayectoria, aboga ahora por la máxima dureza y el reinado, probablemente, de Esperanza Aguirre. Esta última venía de la vida bien –no ha cambiado nada en ese sentido- y del Partido Liberal. Obviando la prostituida definición de liberal, Esperanza parece la más coherente de todos.

 

¿Gallardón? Su padre no fue precisamente un demócrata. Inscrito en AP –no era de centro- casi desde que tenía acné, ahora se ha convertido en la esperanza para crear “una derecha europea”. Por cierto, ¿seguro que queremos una derecha europea?, ¿es que todo lo que sea “europeo” es bueno por definición? Lo cierto es que Gallardón le ha pillado el truquillo a lo de gobernar: Madrid es una ciudad grande y hay muchos colectivos sensibles. Y no cuesta nada hacer gestos. Pero en otra coyuntura podría mostrar una cara bastante distinta: privatizar es sencillo y la sonrisa de Gallardón es contagiosa para verla mientras te folla vivo.

 

¿Más casos de centristas? ¿Qué moderación puede mostrar un Piqué, hombre de Aznar, presidente actual de Vueling? ¿O Matas, que se construyó un palacete en su antiguo feudo, quién sabe con qué dinero? ¿Y Fabra, esa suerte de mafioso que financia los chanchullos de la Generalitat? ¿Y su amigo Camps? ¿Y el pijorro de Costa, ese va a traer la moderación? ¿Para dónde tira Javier Arenas hoy? ¿Y Arístegui? ¿Alguien me puede definir exactamente la ideología de Eduardo Zaplana?

 

Empiezo a pensar que la distinción entre duros y blandos es más una construcción periodística y política para dividir y vencer. Que hay diferencias en las formas, seguro. Lo que pasa es que a algunos les gusta que se la den con dulzura: yo prefiero verlos venir. Y a todos juntos. En el mismo saco. Y que el PSOE se vaya espabilando, que no hay solo una oposición, hay varias, y no todas derechistas.

 

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ROJOS CONTRA PROGRES: ¿BENEFICIA A IU LA VUELTA DE JULIO ANGUITA?

Publicado por josemariagarrido en Abril 27, 2008

Vuelve Anguita, vuelven las ideas, por Andrés Villena Oliver: ROJO

 

Compartí clase con Juan Antonio Anguita Parrado durante dos cursos de la EGB. Las monjas (Teresianas) eran muy duras y Anguita, muy despistado. Pero la peor de todas, nuestra tutora en sexto, era cordobesa, como el tímido Juan Antonio, y lo trató con especial deferencia. Dos años después, el hermano del fallecido Julio Anguita Parrado se marchó de nuestra escuela y desapareció de nuestras vidas. Una de las cosas que recuerdo es que, por timidez probablemente, negaba ser uno de los hijos de Julio Anguita, que, por entonces, en 1992-1993, ocupaba un importante lugar en los informativos y los diarios de mayor tirada en España.

 

Pasados unos quince años, y libradas muchas batallas políticas en España y en la coalición que este liderara, el ex alcalde de Córdoba parece querer estar más presente en la escena política española. El motivo, probablemente, la tremenda y agónica crisis en que se encuentra la formación que el ex dirigente comunista aupara en 1996 a los 21 escaños, ley electoral incluida.

 

Para llegar a esa histórica cifra, Anguita tuvo que tomar impopulares y muy criticables decisiones, como la que todo el mundo recuerda con el calificativo de “la pinza”: un encuentro, una cena en casa de Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, en el que Anguita y Aznar decidieron plantar una batalla conjunta contra el Gobierno de Felipe González.

 

Anguita nunca debió acercarse a Aznar, pero también es cierto que Izquierda Unida no contaba con un gran medio de comunicación que pudiese hacerse eco de sus propuestas, algunas de ellas revolucionarias, para la sociedad española. Una posibilidad con la que sí contaban los socialistas de Felipe González y, por supuesto, los conservadores a la zaga de Aznar.

 

“La pinza”, no obstante, nos obliga a una compleja reflexión sobre la posibilidad de la revolución o la reforma profunda en una sociedad tecnológicamente desarrollada como la España de los años noventa. Con Anguita, además del acuerdo con Aznar, llegó un debate de ideas que muchos echamos hoy de menos. Palabras que, como “capital” o “plusvalía”, no se pronuncian en la actualidad por el riesgo que comportan para el mantenimiento del actual sistema. No es descabellado, por tanto, atribuir buena parte de la estigmatización del personaje Anguita a un capitalismo en guardia por el único político que podía serle hostil.

 

La revolución de Anguita pasó, entonces, por enfrentarse a uno de los dos grandes partidos del arco político, acercarse al más reaccionario, combatir contra la mayoría de los medios de comunicación y, además, mantener el tipo dentro de una formación siempre dividida a la hora de mantener o decidir un programa o rumbo político concreto.     

Con Anguita, Rajoy presidente y Pizarro ministro de Trabajo, por José María Garrido: PROGRE

 

Hace 15 años, el director de El Mundo reunió en su casa al jefe máximo de Izquierda Unida, Julio Anguita, y al presidente del Partido Popular, José María Aznar, para oficiar la constitución de un grupo de presión que tenía como principal objetivo derribar al gobierno socialista que presidía Felipe González. Este lobby se denominó oficialmente  Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI), pero fue conocido por todos como el Sindicato del Crimen.

 

De este modo, mientras Anguita y Aznar hacían la pinza en el Parlamento, periodistas de la talla moral de Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez, Julián Lago, Pablo Sebastián, Luis María Anson, Jesús Cacho o Luis Herrero se ocupaban de hacerle el “trabajo duro” al PP.

 

Y así, gracias a los anguitas, losantos y ramirez, Aznar consiguió llegar a la Moncloa. Está claro que el PSOE cometió errores imperdonables del 82 al 96, ¿pero le fue mejor a la clase obrera, a los trabajadores de izquierda, con Aznar en el poder? Obviamente no.

 

Sinceramente, no me esperaba que Anguita anunciase su vuelta a la política, que pretendiese aportar su “granito de arena” a la refundación de Izquierda Unida, después de haber comprobado a qué clases de personas ayudó a conquistar el poder en España.

 

En parte, gracias a Anguita, Mayor Oreja y Ángel Acebes fueron ministros de Interior, Rajoy y Esperanza Aguirre de Educación, Eduardo Zaplana de Trabajo, Urdaci jefe de informativos de TVE… y así un largo etcétera.

 

Con su oposición feroz al Gobierno y motivado por su afán de poder, Anguita consiguió que Aznar se convirtiera en el presidente de los españoles y que promoviera, junto con sus amigos Tony Blair y George Bush, una guerra injusta por la que han muerto miles de seres inocentes - entre ellos, el propio hijo de Julio Anguita, quien murió en Irak siendo reportero de guerra para El Mundo-.

 

Me pregunto cómo Anguita todavía no se ha dado cuenta de que se equivocó políticamente, que mientras más lejos está del poder, mejor le va a España y a toda la clase de izquierda de este país. Que preferimos una Izquierda Unida con menos peso político en el Parlamento que colabore con un gobierno de progreso, que una IU con muchos diputados que contribuya a que el Partido Popular vuelva a gobernar. 

 

¿Qué mejoras sociales consiguió Julio Anguita para la clase trabajadora cuando era coordinador de Izquierda Unida? No recuerdo ninguna, sin embargo gracias a la colaboración entre Zapatero y Llamazares, España ha conquistado una serie de derechos que han situado a nuestro país en la lista de los Estados más avanzados del mundo.

 

Y encima, justo el día que anuncia su vuelta a la política, Anguita aparece en el programa de Jesús Quintero elogiando, con el mismo ímpetu que lo hace Ynestrillas o la Falange Auténtica, a Rosa Díez. Desde luego, lo de este hombre no tiene nombre. Si por el fuera, Rajoy sería presidente de Gobierno y Pizarro ministro de Trabajo, y tú, Villena, luego te quejarías.

 

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ROJOS CONTRA PROGRES: ¿ES ZAPATERO UN REFERENTE PARA LA IZQUIERDA?

Publicado por josemariagarrido en Abril 24, 2008

Y si no es Zapatero, ¿Quién lo es?, por José María Garrido: PROGRE  

Y si no es Zapatero, ¿Quién lo es? ¿Chávez, Fidel, su hermano Raúl, la foto del Che,  Tony Blair, o acaso Sègolene? Porque, mejor o peor, algún referente tendrá la izquierda, digo yo. ¿O acaso vas a limitarte a decir que Zapatero no es un claro referente para la izquierda europea sin ofrecer nombre alguno? Espero que no, porque de ser así, decepcionarías hasta a Losantos, quien anda diciendo por el Arzobispado de Madrid que para ti, Azaña lleva hache.

 
Yo, me limitaré a refrescarte la memoria. Cuando el pasado 14 de abril un delincuente llamado Berlusconi ganó las elecciones generales en Italia, los obispos se apresuraron a decir que el resultado electoral ponía de manifiesto la “derrota del zapaterismo a la italiana, la ambición, tan querida por el ministro socialista, de proponer la desarticulación jurídica de la familia natural”. Mientras tanto, millones de ciudadanos de izquierdas se preguntaban por qué en Italia no existía un líder como Zapatero, capaz de generar ilusión y ganar elecciones al mismo tiempo.

 

A la par, el Partido Popular Europeo (PPE) emitía una nota de prensa señalando que “Zapatero había apoyado claramente en los últimos años a los líderes de izquierda en Alemania, Francia e Italia, y todos ellos habían fracasado en su intento de ganar las elecciones”.

 

Esta declaración ponía dos cosas de manifiesto: La primera, que en los últimos años los partidos socialistas europeos no han sido capaces de ofertar un programa de gobierno capaz de imponerse a las políticas desarrolladas por los conservadores. La segunda, que el PPE -y el Vaticano- teme la influencia que Zapatero pueda ejercer en el viejo continente.

 

Porque si algo no me negarás es que Zapatero ha sido capaz de regenerar el PSOE –tras imponerse democráticamente sobre José Bono en unas primarias-, arrebatar el poder al Partido Popular –mucho más conservador  y cercano a la extrema derecha que sus compañeros europeos-, y junto con una eficacia económica demostrada, diseñar políticas de gran alcance social en un país que hasta hace poco se caracterizaba por tener una sociedad civil machista, ultracatólica y heredera de un régimen fascista.

 

Y ahora, después de Bush II, aparece en Estados Unidos un líder negro que promete acabar con el pensamiento neocon, implantar un sistema de sanidad público, y sacar las tropas de Irak. Y a mi me parece muy bien, pero no te olvides que todo esto ya lo ha hecho Zapatero; que el político leonés sacó las tropas de Irak hace ya cuatro años.

 

En cuanto a América Latina, coincidirás conmigo en señalar que Zapatero -como lo fue en su día Felipe-, es una influencia de primera magnitud para todos aquellos líderes que, con más o menos fortuna, intentan sacar adelante sus países; que Zapatero es un claro ejemplo para políticos como Lula, Bachelet, Morales, o Cristina Fernández (ellos mismos lo reconocen).

 

Claro que Zapatero no es Marx, pero no me negarás que ha sido capaz, tomando los aspectos más positivos de la socialdemocracia nórdica, de iniciar una revolución rosa en una tierra de toreros. Que ha sido capaz de ilusionarnos y que ha sabido, tal y como pretendían en su día los socialistas utópicos, transformar mediante pequeños experimentos el mundo en el que vivimos. ¿Te parece poco?

 

Rodríguez Zapatero, buenas intenciones, por Andrés Villena Oliver: ROJO

 

Al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se le puede agradecer muchas cosas. La primera, que sustituyera al pilotado por Aznar, que se encontraba en una deriva de delirio ya en 2003-2004. Tras tomar el poder, Zapatero retiró las tropas de Irak y las trajo a casa; pactó un acuerdo con IU y ERC para toda una legislatura y comenzó a implementar iniciativas legislativas innovadoras para un país como España. Casi utilizando un manual de “izquierda posible”, el presidente del Gobierno protagonizó dos años en los que la fachada de este país pareció en constante mutación.

 

No obstante, el Ejecutivo Zapatero se amilanó ante la censura de hecho de una derecha que quería recuperar el poder a toda costa. Y decidió ponerse a conservar. Eludió el debate Monarquía-República, se alejó de los comunistas e inició un proceso de diálogo con los terroristas de la ETA en el que se le hubiera deseado una pizca de autonomía con respecto a la caverna. Zapatero demostró que interesaba, sobre todo, mantener el poder otros cuatro años antes que culminar definitivamente obras a las que les queda hoy mucho trabajo aún. La ola represiva contra la izquierda abertzale fracasadas las conversaciones representa un buen ejemplo de la derechización final de los socialistas.

 

Dudo mucho que el Foro Social Mundial u otras organizaciones anticapitalistas y críticas con la globalización se fijen en Zapatero o en sus ministras como un ejemplo a seguir. Es, sin duda, una buena referencia, pero habría que definir qué se entiende por izquierda. Si por el progresismo entendemos un proyecto que replantee las necesidades sociales y la forma de coexistir entre nosotros con el objeto de hacer de la vida algo que dependa más de nuestras decisiones, Zapatero no es ningún ejemplo: sus “brujos visitadores” siguen siendo los mismos que los del anterior jefe de Gobierno: grandes empresarios y banqueros cuya opinión respeta mucho más que la de los ciudadanos.

 

La lógica perversa de este problema se constata cuando a uno le acusan de hacer “la pinza” por enunciar estas críticas. “Al menos gobierna la izquierda, esto es mejor que el hecho de que vengan los otros”. Estoy de acuerdo. Pero el hecho de tener a Zapatero no debe llevarnos a una fascinación injustificada por unas medidas que en ocasiones son meras operaciones de marketing mezcladas con buenas intenciones. La legislatura irá avanzando y estas pesimistas sospechas se irán viendo confirmadas. El apoyo crítico al Gobierno es, en ocasiones, mucho más útil que la adhesión ciega. 

 

 

 

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ROJOS CONTRA PROGRES: EL MINISTERIO DE IGUALDAD

Publicado por josemariagarrido en Abril 14, 2008

Ministerio de Igualdad, una buena jugada y algunas dudas, por Andrés Villena Oliver: ROJO

Hay que reconocer que los socialistas han comenzado con una estrategia fenomenal la legislatura. Primero, el nombramiento de más ministras que ministros, resultado de la Ley de Igualdad que no supieron vender durante la legislatura pasada; segundo, la nueva cartera de Carme Chacón que, más por cuota catalanista y proyección de futuro que por ser mujer, se ha encaramado, con siete u ocho meses de barrigón, al Ministerio de Defensa. El nombramiento de ministros podrá ser complicado, todo un Sudoku; ahora bien, que una mujer con un barrigón exhorte a los militares a gritar “¡Viva España!” solo está en las manos de un planificador genial.

Y la oposición, mientras tanto, sin saber qué decir. Porque, ¿quién puede oponerse a que haya un Ministerio de Igualdad, al menos en la teoría? A pesar de que la recién creada cartera es poco menos que un Ministerio de Propaganda discreto, no muchos -cuando no los de siempre- se atreverán a criticar una iniciativa dedicada casi enteramente a un colectivo, el femenino, que lleva desde la Creación (incluido el numerito de la costilla de Adán y la serpiente) sufriendo todos los martirios imaginables en los Libros Santos.

La posibilidad de criticar esta nueva iniciativa se hace más difícil si esta se anuncia como el buque insignia de la lucha contra la violencia de género. No se nos explica específicamente cómo se va a combatir algo que tiene tal raigambre que exigiría el trabajo coordinado de más de tres o cuatro ministerios. Poco importa eso por ahora. El nombre vende lo suficiente para los lectores de titulares, disciplina que empezamos a dominar algunos.

La oposición derechista se ve arrinconada ante el Ministerio de Igualdad. Su titular, Bibiana Aído, ha sido clara en sus primeras apariciones. Esperemos que no queden ahí y la veamos detrás de cada una de las realizaciones que este despacho va a llevar a cabo.

Un aparte para el final. ¿Es deseable la igualdad? ¿Qué entendemos por esta? ¿Igualdad total o igualdad de oportunidades para ser todo lo desigual que se quiera? El comunismo, utopía marxista en la que las diferencias no existirían, no ha sido alcanzado nunca. El Gobierno socialista parece ver en el horizonte el “lugar que no existe”. Decepciones, las mínimas. Si esto no va, ellos vuelven…

Ministerio de Igualdad, una cartera para dar voz a los que no la tienen, por José María Garrido: PROGRE

Me sorprende que, al igual que Losantos, opines que más que un “Ministerio”, la cartera de Igualdad es un “anuncio”, una “publicidad”. Espero que al menos no coincidas con el locutor de la COPE a la hora de calificar a la nueva ministra gaditana, Biniana Aido, como poco más que uno de esos “cuatro conejitos que ZP se ha sacado de la chistera”.

 

Yo, por el contrario, estoy convencido de que el Ministerio de Igualdad es una cartera absolutamente necesaria. ¿Sabes cuántas mujeres han muerto en lo que va de año victimas de la violencia machista? Exactamente 21. Con estas cifras, me pregunto como todavía puedes dudar de la conveniencia de este departamento.

 

Por otra parte, la Igualdad debe ser uno de los pilares básicos de la izquierda. Qué se podría esperar de un Gobierno que no diera voz a los más débiles, a los que más lo necesitan, a los que, sencillamente, no la tienen.

 

Además, si la Igualdad es un “anuncio” del Ejecutivo socialista es porque en los últimos cuatro años Zapatero se ha preocupado de equiparar los derechos de los homosexuales con los de los heterosexuales, los de los hombres con los de las mujeres, los de los más ricos con los de los que menos tienen (España es el primer Estado que destina el 0,7% del PIB a la cooperación internacional). Sea, en este contexto, bienvenida la “propaganda”.

 
Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. De momento me alegro de que, junto con Finlandia y Noruega, España sea el país del mundo que más ministras tiene en el Gobierno. También estoy realmente orgulloso de que la ministra de Defensa sea mujer, embarazada y ecosocialista. En definitiva, estoy convencido de que cuando las mujeres avanzan en su lucha, también lo hacemos todos los que creemos en el progreso y la igualdad (ya sea de género, sexual, o de oportunidades).

 

 

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Rojos contra progres

Publicado por josemariagarrido en Abril 4, 2008

Andrés Villena es rojo, José María Garrido es progre, y tú, ¿de que parte estás?

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