¡Qué tiemble el Che!
Publicado por josemariagarrido en Septiembre 17, 2008
Pilar Rahola, independentista catalana de extrema izquierda, reconvertidea a comentarista televisiva y defensora a ultranza del Estado judío ha ajustado cuentas con el Ché. Lo hace en La Vanguardia, que como diría Losantos,parece estar siempre “en la vanguardia de la retaguardia”. El artículo no tiene desperdicio.
“¿No ha llegado la hora de deconstruir al mito, cuya bondad suprema es uno de los montajes propagandísticos más eficaces de la historia del comunismo? Por supuesto, Ernesto Guevara fue un hombre extraordinario, tanto por su magnética personalidad, como por su capacidad intelectual. Mucho más complejo que su amigo Fidel, un simple autoritario con ínfulas de Mesías, el Che fue el auténtico líder de los sueños utópicos de los años sesenta. Pero ello no evita reflexionar sobre algunos aspectos de su violenta biografía, en nada parecida a Santa Teresa de Calcuta. Fue el Che el que hizo ejecutar a decenas de disidentes cubanos en la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, como supervisor de los sumarísimos “juicios revolucionarios” en Cuba. Y fue él mismo el que masacró pueblos enteros de campesinos, en su implacable avance revolucionario.
Estalinista convencido, nunca luchó por la libertad de ningún pueblo, sino para instaurar dictaduras del proletariado en todos los países sudamericanos, y su causa contenía, sin ambages, ni complejos, todos los elementos de la tiranía comunista. ¿Un libertador? Tanto como lo fue cualquier otro líder comunista de la época. Salvador del pueblo, en el sentido más patológicamente egocéntrico, su figura sólo puede entenderse como heroica si se considera heroico imponer las ideas matando a decenas de personas. Sin duda fue un autoritario, y sin ninguna duda no tuvo problemas morales en ser un asesino. Que su causa naciera de razones nobles, que fuera un hombre con convicciones, que hubiera podido vivir una vida de comodidades y se dedicara a luchar por sus ideas, etcétera, todo es cierto. Pero nada de ello niega la mayor: que fue un enfurecido visionario, que quiso imponer, a sangre y fuego, sus dogmáticas e inapelables razones. Si el Che hubiera ganado en su carrera hacia la liberación,hoy toda Sudamérica sería una patética Cuba. O, peor aún, naufragaría entre déspotas y mafias, cual una Rusia cualquiera. Y nada de ello, nada, tiene que ver con la libertad.”



Septiembre 18, 2008 a 10:14 pm
“que como diría Losantos” Curioso, ‘acumulando fuerzas’, y es que nadie ha hecho tanto por colocar a la derecha donde está como la “izquierda” que representa el “Ché”…
Y citar a Fedeguico para “criticar” a quien critica al “Ché” es un gesto noble, con altura de miras, de librepensador, de quien está por encima de los intereses puntuales de los partidos. Honradez intelectual.
Por cierto, Rahola antes de ser “de extrema izquierda, independentista”, fué, más o menos, libertaria. Las pocas luces que la quedan deben de venir de ahí. Pero mejor que discutan tontos de un lado y otro de la orilla mientras la derecha da las gracias a que eso se le llame “revolución”.
Os canonizarán. Salute.
Septiembre 19, 2008 a 8:47 am
Al margen de que ahí diga algunas verdades como puños, esta mujer lleva ya mucho tiempo con el corazón entregado a la Derechosa, pero no acaba de animarse a entregarse de manera abierta a ella.
Y sí, es el ultrasionismo que padece lo que le anima en este viraje hacia la Reacción (algo similar al caso Albiac en su día; sólo el catalanismo de Pilarica ha hecho su evolución más lenta…).
Cordiales saludos.
(El Blog de Cordura)
Septiembre 23, 2008 a 8:11 pm
Por que no dice en el articulo que en Cuba antes de existir la actual dictadura habia otra todavia peor.
Y como puede judgar con una visión actual los actos de un hombre en una epoca en la que las dictaduras, la represión, y las desigualdades sociales existian por toda sudamerica.
No intento defender su crudenta vida, solo quiero decir que me gustaria ver a esta señora explicandole con la fuerza de la palabra al dictador Batista que hay que repartir la comida para que coman todos.