Carta de un objetor de Ciudadanía desesperado
Publicado por josemariagarrido en Agosto 7, 2008
Educación para la Ciudadanía es el mayor atentado que se ha tramado en decenios contra la autonomía moral de la gente. Es la mayor intromisión imaginable en la libertad de verdad, que es la libertad interior. Y sin embargo, aquí apenas se mueven cuatro gatos. La prensa disidente hace circular titulares de impacto: «Ya hay 3.500 objetores en el mes de junio». Gran cosa, ¿eh? Tres mil quinientos en todo el país. En un vagón del Metro caben doscientas personas. Echad la cuenta. Es verdad que en las Termópilas bastaron trescientos. Pero esto es otra cosa. Esto es peor.(…)
¿Dónde os habéis metido? ¿Debajo de las piedras? ¿Es que nadie os ha explicado lo que os estáis jugando? ¿O es que no lo queréis ver para no fatigaros, tal vez, o para no meteros «en líos»? (…)
A vuestros hijos van a enseñarles que nada es verdad ni mentira, sino que todo depende del color con que se mira –y que ese color, mayormente, tira a bermellón–. Van a enseñarles que no existe una forma recta de ser y de estar, sino que todas valen lo mismo –es decir que lo malo es bueno, porque lo bueno no es tal–. Van a enseñarles que ETA es un grupo vasco armado que fue torturado alevosamente por la democracia española. Van a enseñarles que la guerra civil no ha terminado y que la reconciliación fue un error, porque no hizo justicia. Van a enseñarles que papá y mamá son conceptos vacíos e intercambiables por otros. Van a enseñarles todo eso, no con materiales teóricos mínimamente contrastables, sino con una buena porción de bazofia que, por otro lado, jamás fue escrita para educar a nadie, sino, deliberadamente, para todo lo contrario. Y lo más importante: os están diciendo, no a vuestros hijos, sino a vosotros, que la formación moral de los críos ya no es cosa vuestra, sino que ahora el Estado se hace cargo. Y vosotros, a descansar. Mamá-Estado se ocupa. ¡Qué bien!. (…)
Pero si nadie se opone, ¿por qué no? Y aquí es donde se echa de menos un poco más de nervio ciudadano. (…)
Por ahí, en la plaza, uno oye de todo. Que si no llegará la sangre al río. Que si ya lo arreglarán las comunidades autónomas. Que si no será tan fiero el león como lo pintan. Que si, después de todo, sólo es una asignatura, que dejará tan poca huella en los alumnos como las demás (¿?). Que, al fin y al cabo, eso que se enseña en Educación para la Ciudadanía es lo que se ve en la calle, y que los niños tienen que ir haciéndose a esas cosas. Excusas de mal pagador. Sobre todo, excusas ciegas, expedientes para escurrir el bulto y no querer afrontar lo esencial, a saber: que no se trata de que se enseñe tal o cual cosa, sino de que pretenden robarnos una porción importantísima de libertad personal. (…)
Es la libertad
Veréis: uno puede tolerar que el mundo sea una cueva de ladrones, que la televisión se haya convertido en territorio canalla, que los políticos abusen de las esperanzas de la gente (y los banqueros, de sus ilusiones), que los periódicos y la publicidad impongan una forma de ser y pensar decididamente absurda… Uno puede soportar todo eso porque, al fin y al cabo, ante la avalancha siempre es posible clavarse en la puerta de casa, coger el hacha y gritar «no pasarán». Pero lo que uno no puede tolerar es que cojan a tus hijos y les laven el coco al progresista modo. Por ahí no se puede pasar. Porque se trata de vuestros hijos. Y sin embargo, hermanos, lo estáis tolerando. ¿Qué os pasa? ¿Es que no tenéis sangre en las venas? (…)
Por supuesto: este reproche va dirigido a unos católicos que parecen haber perdido por completo el sentido de la libertad personal, pero al menos aquí, entre la grey de los fieles, ha habido voces dispuestas a jugarse el pecho. Mucho peor es la situación ahí fuera, en la llamada «sociedad», donde una muchedumbre infinita de almas grises se muestra dispuesta a tragarlo todo con tal de no someter a agitación su adiposa conciencia. La reacción de los católicos ante la asignatura de Educación para la Ciudadanía es tibia hasta la depresión, pero la actitud general de la sociedad es indiferente hasta la náusea. Hemos llegado a un punto tal de sumisión –al sistema, al dinero, a la comodidad burguesa, a lo «políticamente correcto»– que cuesta un mundo hacer ver a la gente que lo que está en juego es su libertad. Esa es la imagen del tirano de nuestro tiempo: ya no un déspota que te roba la cartera mientras te amenaza con la porra, sino un simpático cacicón que, mientras te rasca la barriga, te roba el alma. Y tú aún vas y te ríes. (…)
Esta gente nos quiere abrir el pecho y sacarnos la libertad como se sacaba el corazón en los viejos sacrificios humanos. No. No pasarán. Objeta. Mañana. ¡Ya!…”
Fragmento de un artículo de José Javier Esparza en www.padreobjetor.com, blog de culto para los objetores de Educación para la Ciudadanía. Además de estar desesperado, Esparza es “un autor polifacético, que ha publicado extraordinarios ensayos sobre filosofía contemporánea, análisis social y metapolítico”, o al menos, eso dice él.



Agosto 8, 2008 a 10:51 pm
Muy al contrario, EpC es una asignatura necesaria en un sistema educativo al que la ciudadanía se vuelve exigiéndole soluciones cuando surgen problemas de convivencia. Tal y como en 1999 declaró el Consejo de Europa en <>, “en los últimos años, la promoción de la cohesión social y de la participación más activa de los ciudadanos en la vida social y política se ha convertido en un tema clave en todos los países europeos”. Para dar respuesta a esta inquietud se recomendó en 2000 EpC, porque “el desarrollo de un comportamiento cívico responsable puede fomentarse desde una edad muy temprana. La educación para la ciudadanía, que incluye el aprendizaje de los derechos y deberes de los ciudadanos, el respeto por los valores democráticos y por los derechos humanos, y la importancia de la solidaridad, tolerancia y participación en una sociedad democrática, está considerada como un instrumento para que niños y jóvenes se conviertan en ciudadanos responsables y activos.”
Sin embargo, parece ser que ciertos sectores religiosos muy fanatizados pretenden condenarnos al relativismo ético, difundiendo la peligrosa falacia de que es lo mismo adoctrinar en el espíritu nacional franquista que en los principios de igualdad y tolerancia que consagra nuestra constitución democrática.
Agosto 8, 2008 a 11:47 pm
José María, rellenar un titular-consigna con algunos párrafos escritos hace más de un año por JJ Esparza en un excelente artículo para echarle a los pies de los caballos es, como poco, un ejercicio de demagogia por decirlo “políticamente correcto”. Claro que, para quienes consumen carnaza, igual les da víscera que kokotxa. Seguid así, que vuestros aspavientos nos dan alas. Un padre objetor. http://www. padreobjetor….
Agosto 10, 2008 a 11:51 am
[...] hasta la depresión, pero la actitud general de la sociedad es indiferente hasta la náusea”, relata entristecido José Javier Esparza, “autor polifacético” que a través de padreobjetor.com -blog de culto para los objetores de [...]
Agosto 30, 2008 a 7:44 am
Vaya manipulación más burda. Ese texto de Esparza lo publicó antes de que empezara el fenómeno de las objeciones en masa. Y sin duda sirvió para abrir los ojos a muchos padres, que al leerlo empezaron a objetar. ¿De quién es el “rotundo fracaso”?
Agosto 31, 2008 a 8:45 pm
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A José María y Andrés Villena
Sólo quiero una respuesta a una simple pregunta: ¿qué es para vosotros un rojo y qué un progre?. Porque yo ya no sé soy de los nuestros.
La última vez que le preguntaron a Labordeta que cómo encontraba a los progres contestó que “muy viejos”, lo que no creo que sea vuestro caso, y como rojos, como rojos-rojos, es que ni os imagino