Viernes 9 de febrero de 2009. 21,00 horas. Enric Sopena nos convoca a una reunión de urgencia a varios redactores de El Plural. Entre ellos, todavía estaba Andrés Villena. Por la mañana El País había desvelado que el juez Garzón investigaba a varios alcaldes del PP por corrupción. Nosotros llevábamos varios meses detrás del tema. De hecho, personajes como El Albondiguilla, Ulibarri o Correa ya eran como de la familia.
“La sombra de la corrupción organizada, planea cada vez más sobre el PP con Correa de cerebro de la trama”. Ese fue el título que elegimos para desvelar, cuando todavía nadie lo sabía, el papel que en la trama corrupta jugaron María del Carmen Rodríguez Quijano, Alberto López Viejo, o Ramón Blanco Balín. Ya entonces hablábamos de Orange Market, FITUR, o el PP valenciano.
Esa noche salí de la redacción a las 4 de la mañana. Hacía un frío que pelaba en Pozuelo. Horas antes, Villena, ya inmerso en otros proyectos profesionales, se había marchado a casa. De vuelta a casa, todavía con la edición sin cerrar, no podía dejar de pensar en personajes como Benjamín Blasco, Alfonso Bosch o Alejandro Agag.
Habíamos decidido no publicar nada de ellos hasta estar totalmente seguros de su implicación en la Gurtel. Lo hicimos el lunes. La pieza, firmada entre Andrés y yo, llevaba por título “El presidente de la Comisión del espionaje cobró presuntamente más de dos millones de euros a cambio de silenciar la trama de Boadilla”. Me acuerdo de las presiones que recibimos por parte del PP madrileño, con carta de rectificación incluida, para no publicar nada al respecto.
“Esto es infame y rotundamente falso”, decía Benjamín en la carta que nos envió a El Plural. Pero nosotros, pese a ser un medio pequeño, decidimos seguir adelante y contar toda la verdad que conocíamos sobre el tema. Tomamos la iniciativa, y estoy orgulloso de ello.
Han pasado 12 meses en los que los cimientos del PP se han tambaleado. Muchos creen que lo peor ya ha pasado, pero se equivocan. Este mes, el juez Pedraz levantará el secreto de sumario y entonces a muchos políticos no les quedará más remedio que reconocer todo el dinero que han robado a los ciudadanos.
Seguro que será duro. Serán miles las páginas del sumario que deberemos analizar en horas. Pero lo haremos con agrado, pues no hay nada más importante para un periodista que explicar la verdad de los hechos. Lo hicimos en el año 2009 y lo haremos en el 2010. ¡Qué tiemble Agag!